LO QUE EL PROGRESO NOS DEJO
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El proyecto "Lo que el progreso nos dejó", tuvo su gestación durante un viaje a lquitos, en el cual, una vez más y tras mi experiencia como Mexicana, la cuestión sobre la posibilidad de conciliación entre tradición y progreso, tal y como existe el día de hoy se impuso: ¿Cómo articular tradición y modernidad? ¿Cómo evitar la desaparición de prácticas y conocimientos tradicionales que acarrean y representan los efectos de asimilación y dominio del progreso?.

 
Partiendo desde una visión muy personal, de lo que el progreso ha engendrado en las sociedades indígenas del mundo, (extinción de lenguas, costumbres, conocimientos, mitología y rituales) y en este caso en particular. de la sociedad Bora, se impuso entonces, la necesidad de trabajar en una obra que denunciara las amenazas constantes que supone este sobre la sociedad Bora. 

Esta necesidad se intensificó particularmente, durante una visita a la Comunidad Bora de San Andrés*, en donde fui espectadora de una fiesta tradicional escenificada con fines turísticos. 


En esta ocasión, adquirí una falda de Llanchama a partir de la cual la primera idea surgió inmediatamente: representar el abandono en el que se encuentra la Amazonía Peruana por medio de aplicaciones de malla de mosquitero oxidada. Poco a poco y después de un amplío trabajo de investigación y búsqueda, pude adquirir una mayor cantidad de faldas provenientes de la Comunidad Bora de Pucaurquillo*. 


El proyecto fue creciendo hasta convertirse en una instalación de mayor envergadura en la cual cada falda representa un efecto del progreso, como la extracción de materias primas, la trata de mujeres y niñas, el despojo de la fauna y flora, la deforestación, la aculturación, emigración, sobre-explotación de recursos, contaminación, etc. Poniendo además en valor las faldas ceremoniales Bora, con el fin de rendir un homenaje a lo que la sociedad Bora ha logrado preservar y defender de su cultura a pesar de la aplastante presencia del progreso.