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FRANCISCO MORALES

La obra de Francisco Morales se estructura sobre patrones que evocan tanto telas y tapices como edificios y trazas urbanas.  En su tendido se reconoce el paradigma —sistema de tensión y contacto de todos los puntos— que es hoy armadura de lo social y de su dimensión informática:  la red.

Por su reiterada aparición en el arte abstracto europeo y norteamericano, la red ha sido objeto de estudio y aun de polémica como formato característico del arte del siglo XX.  En general, se admite que el patrón visual de la retícula habría surgido de las parcelaciones cubistas del plano.  La crítica Rosalind Kraus, en un muy conocido ensayo que data de 1978,[1] rastreó la genealogía de la compartimentación cuadriculada del espacio pictórico hasta las proyecciones renacentistas de las líneas de fuga sobre una trama, y la derivó hacia los estudios de óptica del siglo XIX y su concreción en la figura de la ventana simbolista como pantalla perceptiva de la luz, con su opacidad y transparencia traducidas en espiritualidad, para hacerla desembocar en Mondrian y Malévich:  en ellos, al tiempo que se recorta, la trama se extiende al infinito y en todas direcciones.  De ahí, Kraus siguió hacia artistas como Jasper Johns, Robert Ryman y Agnes Martin.  

 

Enfrascada en un debate sobre la contradicción entre la materialidad de la trama y las lecturas metafísicas que ha prohijado (como expresiones del ser, del espíritu o la universalidad, finalmente como un mito), la crítica estadunidense no recaló en el uso de la trama reticular como imagen de un sistema y sus aptitudes de comunicación, tal como se expresa ya por ejemplo en el célebre Broadway Boogie Woogie (1942-43) de Mondrian.  El hecho es que actualmente la retícula no puede dejar de referirse a modelos de relacionales de interconectividad, a esquemas de informática y comunicación, así como a las formas de organización de los sistemas vivos y a la cognición.

 

La obra plástica de Francisco Morales avanza en este sentido.   Por momentos, sus fuentes son los diseños de patrones de los paños de lana escoceses (tartans) que sirven para diferenciar a los miembros de los clanes.  Otros diseños de referencia son los adornos en forma de hoja de palma (palmettes) característicos de los sellos y tejidos imperiales ingleses, inspirados a veces en patrones orientales (tal como aparecen en las alfombras), y que se reproducen tanto en los escaparates de las tiendas británicas como en el papel tapiz más común para decorar los muros.  Hasta aquí, parecería que el trabajo de Morales haría sencillamente una relectura iterativa de diseños en la trama visual, pero el título de la muestra nos introduce al sentido potenciado de estas repeticiones:  hay una ambigüedad fónica en el título Paneles o lares, que nombra por principio un elemento constructivo y otro doméstico, pero que puede entenderse también como “paneles solares”.  Y en efecto, es clara la semejanza entre las tramas de Francisco Morales y dichos paneles de celdas que captan energía solar para transformarla en calor o electricidad.  El artista señala así una equivalencia estructural entre los tejidos tradicionales, la arquitectura y los sistemas modulares de energía, equivalencia que desarrolla al proyectarlos en tercera dimensión.  En este juego de correspondencias, la retícula reaparece como un armazón o formato de organización de una amplia variedad de entidades que puede ampliarse más y más, hacia otros sistemas de patrones en red, desde los sistemas celulares hasta los flujos cibernéticos enlazados mediante la clave www, que expresa a su modo iterativa y visualmente una trama.

Jaime Moreno Villarreal

ROYAL SKIN SEPA BRITANICA I, 2009

GRAFIT0/MADERA

100 X 100 cm

ROYAL SKIN  III, 2009

GRAFIT0/MADERA

100 X 100 cm

ROYAL SKIN SEPA BRITANICA II, 2009

GRAFIT0/MADERA

100 X 100 cm

DE LA SERIE OTROS MUROS, 2016

MIXTA/MADERA

80 X 116 cm

DE LA SERIE OTROS MUROS, 2016

MIXTA/MADERA

80 X 116 cm

DE LA SERIE OTROS MUROS, 2016

MIXTA/MADERA

80 X 116 cm