Alfonso Félix

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Jalapa Veracruz, México 1966


Su primer acercamiento a la forma y el diseño la tuvo en una pequeña empresa familiar paterna de mobiliario escolar donde comenzó a trabajar desde los 12 años. Maravillado con el diseño escandinavo e influido por la arquitectura de Enrique Murillo (Bienal de Arquitectura 1992) se apasiona por el diseño y se hace cargo junto con su hermano de la fábrica creando diversas soluciones de diseño para la misma. Posteriormente 5 años después se independiza y viaja, hasta afincarse viviendo entre Cancún y la ciudad de México donde continua con diversos proyectos profesionales.
En 2014 se retira definitivamente del ámbito de los negocios y decide convertirse en escultor y dar paso a una vida profundamente espiritual, junta ambos proyectos de expresión a través de explorar lo que él mismo denomina Cubo Radiante Resonante Flexible y en 2016 crea la escultura A7R en 2 formatos y tamaños (Superficies sólidas(una pieza) y madera de nogal (4 piezas).
A finales de 2019 funde el A7R en 2 tamaños de bronce y el proceso se irrumpe por la pandemia, el artista se muda a Oaxaca donde comienza a pintar y a grabar y da forma a su interesante catálogo de esculturas cúbicas radiantes resonantes. En 2021 logra terminar los bronces y encuentra cabida en la Galería Quetzalli de Oaxaca, como artista invitado en su colectiva de verano 2021 con estas dos piezas.

La escultura A7R que ha venido desarrollando Alfonso Félix es una obra en proceso cuya dinámica adaptativa quiebra los límites entre el arte, la arquitectura y el diseño industrial pues puede llegar a tener una infinidad de aplicaciones y en ese sentido es, también, una obra utilitaria sin que esto le reste belleza.
A7R es producto de la manipulación de una de las formas estructurales más simples: el cubo. Cada diseño es producto de una selección de una infinidad de posibilidades que esta forma puede adquirir al doblarla en sí misma, sobre sus propios ejes.
En ellas podemos imaginar desde alusiones a formas comunes que se pueden encontrar en la naturaleza, como algunos insectos, por ejemplo, hasta los diseños aeronáuticos más avanzados, pero también puede llevarnos simplemente a establecer un juego de sombras bajo una pesada estructura de acero que a cualquiera le gustaría usar para esconderse de otro o resguardarse de la lluvia.
Félix propone una serie de volumetrías ortogonales suavizadas por sus dobleces. Al mismo tiempo, al desdoblarlas superficies planas, las figuras pueden contener uno o más cubos sin que en esencia el cubo original desparezca. La manera en que los pliegues se desarrollan nos remite a la manera en que el físico Robert Lang, partiendo del origami, ha desarrollado objetos o sistemas en los que los patrones de plegado con materiales que no son papel, generan, por ejemplo, los paneles solares desplegables que utilizan los satélites que diseña la NASA hoy día. En esta obra de Alfonso, lo simple evoca a la complejidad